artista plástico

Mi trabajo como artista plástico surge de una búsqueda constante por expresar ideas complejas que provienen de vivencias y viajes de muchos años que me han marcado. La motivación principal es transformar experiencias y emociones en piezas visuales que impacten y diviertan al espectador.

El sumo es una disciplina de lucha con más de 1.500 años de antigüedad.

Es una cápsula del tiempo cultural y antropológica ya que nunca se le ha visto fuera de su entorno geográfico. El luchador de sumo es un ser cuya evolución física está orientada exclusivamente a ganar volumen y masa con el fin de expulsar a su contrincante del perímetro de lucha.

La deformación física que supone esta transformación representa para los nipones un estándar de belleza y de admiración. En el toro de lidia por ejemplo, existe un paralelismo: su existencia y evolución de la raza, solo se justifican por la existencia de la lidia de toros.

En esta obra trato de resaltar la estética que puede suponer un luchador de sumo, sacándole fuera de su entorno y emplazándole en lugares que rozan el surrealismo pero que de algún modo justifica su presencia, creando una estética neopop al integrar personajes manga en algunos casos, que rompen la anacronía del personaje e incluso insertándole en escenografías que nos resultan familiares. Hago de este personaje de la lucha casi un superhéroe con un toque cosmopolita.

En Mundo Sumo sitúo al luchador en lugares totalmente hostiles para él, por su desconocimiento del entorno, rindiendo de esta manera un homenaje a este personaje milenario, al acercarlo a todos los públicos y a todas las culturas con un toque surrealista muy personal.

Nota: las caras de los luchadores de sumo de las obras son personajes reales del mundo profesional del sumo en Japón.

Técnica empleada

Se trata de ilustración digital utilizando un lápiz óptico de Apple para el diseño y software profesional de ilustración. No utilizo IA en ningún momento del proceso de creación. Cada obra conlleva una media de 25 horas de media para su diseño final. Posteriormente se imprime en papel fotográfico ILFORD de 300gr en un estudio top profesional y con un plotter EPSON Sure Color SC-P20000 de ultima generación. Se lamina la obra en un rodillo caliente con film muy fino satinado para protegerla y finalmente se monta en Dibond sobre un bastidor de madera.

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